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domingo, 20 de junio de 2010

Descanse en paz

Nacimos sabiendo todo lo que nuestro instinto es capaz de saber.
Y, sin embargo, olvidamos, con la edad, que todo es fugaz.
Nunca, en lo que llaman la edad adulta, tenemos absoluta fe.
Jamás yo he visto, ni veré, verdad en la idea del más allá.

Pero, solo, si conservamos su memoria,
Él alcanzará la inmortalidad.
En si mismo, era pura gloria.
Mientras haya gente, vivirá en la eternidad



martes, 15 de junio de 2010

Años de Bachillerato

Hace un rato que he partido 
Del asiento de mi clase. 
Ya he llegado a aquella fase 
En que estoy más que perdido. 

Oigo la clase a lo lejos 
Porque me veo junto al mar. 
Ya no volveré al lugar 
Donde dan tantos consejos.

Pasearé por otros mundos
Y no volveré a la jaula
Olvidaré pronto esta aula
Viajando en sueños profundos.

miércoles, 7 de abril de 2010

El taxista y su chica (epílogo)

El taxista y su chica (leer antes de continuar con el presente post)

Unos cuantos días después, he vuelto a pasar por el mismo lugar en el que dejé abrazándose a los dos amantes. Aún estaba fresca en mi memoria aquella imagen en la que un tercio de cerveza y una lata de red-bull miraban, ensimismados, como los labios que luego les beberían estaban entonces ocupados en más placenteros menesteres.

martes, 23 de marzo de 2010

El taxista y su chica.

El taxista necesitaba el dinero. El negocio cada vez estaba peor y, más de un día y más de dos, tenía que comer, solo una vez al día, un triste plato de arroz con salchichas.

jueves, 4 de febrero de 2010

Selectividad

Nunca tuve clara cual era mi vocación. Lo único que sabía es que se me daban mucho mejor las mates que la historia y que me gustaba escribir. Casi nunca me vi a mí mismo trabajando en algo y diciendo "esto es lo mío".
Y quizás la única ocasión que fue así, cuando aún no levantaba ni un metro del suelo, fue cuando quería ser médico. Sin embargo eso se me pasó dejando, tras de sí, un vacío de vocación. Yo, inocente de mí, pensé que tarde o temprao llegaría mi vocación de forma espontánea así que tampoco hice nada especial por tratar de descubirla.

Y, en ésas, llegó la selectividad. ¿Temida? ¿difícil? No para mi gusto.

lunes, 1 de febrero de 2010

Recordada pero ya, nunca más, anhelada

Transcurrieron, poco a poco, los años
Tan continuos como un río caudaloso.
Ahora te recuerdo, mas no te añoro
Porque he encontrado a quien, de verdad, amo.

Fuiste un hermoso sueño prematuro
A quién, sin pensar, di mis emociones.
fuiste quién me animó, y me dio toques
quién estaba presente y quien era humo.

Alta, baja, morena y castaña,
Alegre, melancólica y astuta;
Mi apoyo, mi amiga, pero novia: ¡nunca!.
Te llamé Eva, Mercedes, Luna y Alba.

Fuiste todas las mujeres que amé.
A la qué tanto amé... pero no tuve.
Ahora todo esto ha cambiado, por suerte.
Ahora Fátima compone mi ser.

Dedicado a Fátima... que es la que realmente fue. Y las que no fuisteis, aunque os recuerdo tanto como para escribiros, lo siento mucho pero el recuerdo es solo eso, un recuerdo, que, ni por asomo, añoro.

jueves, 14 de enero de 2010

El tiempo no pasa en balde

El tiempo, ese ser, a veces tan preciado y otras tan odiado. Nunca pasa en valde. Aunque creamos que pasa sin que pase nada, esa nada, si la produce el tiempo, son muchas cosas.
Si el tiempo pasa y no pasa nada, se pierden tantas cosas...
Lo que no haces, al ritmo que marca el tiempo, marca tanto como lo que sí haces. Si practicas algo durante un largo periodo mejorarás seguro (puede que ni practicando te acerques, si quiera, a la mediocridad, pero mejorar, mejorarás seguro). Por otro lado, lo que no haces, no practicas, no cultivas, empeora o, lo que es peor, se pierde por completo.
Aunque todo ésto es ley de vida hay un hecho especialmente desagradable de todo ello. Cuando, por culpa del tiempo, pierdes cosas... No te das ni cuenta.