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miércoles, 14 de diciembre de 2011

El atasco

Corría el último mes de un año impar cuando sucedió la terrible historia que les voy a relatar.
El día, se había levantado frío, lluvioso, aunque algunos claros en la lejanía traían la esperanza de un mediodía con Sol. Nuestro protagonista, un apuesto joven que debía acudir a su puesto de trabajo, había trasnochado algo el día anterior con lo que acumuló un poco de retraso. Como era costumbre en aquella época, se subió a un vehículo con motor de combustión de su propiedad y emprendió el camino que le llevaría a su oficina.
En aquella época el mundo vivía inmerso en una crisis que aún hoy se recuerda como algo peor que las guerras mundiales con lo que millones de habitantes se quedaban en sus casas puesto que no había trabajo para todos.
Sin embargo, y pese a lo anterior, nuestro héroe se encontró, al poco de avanzar en su camino, con otro millar de personas que también iban en sus propios vehículos de combustión. La imagen, más propia de la "Divina comedia" de Dante que de la realidad llenaba todo el paisaje de metal, humo, ruído y, sobre todo, MAL.

Cuando casi dos horas después llegó a su destino estaba pálido. Las imágenes de lentitud, bajeza moral y mental y el aburrimiento le habían causado tal tristeza que, aunque intentó sobreponerse, su rendimiento fue casi nulo.

Solo cuando ya pensaba que jamás podría salir de aquél estado de dolor y pesadumbre volvío a su domicilio, imaginando que encontraría, de nuevo, aquél horror.
Y, sin embargo, no fue así.

Solo mucho después fue capaz de entenderlo.
Aquél día empezó lo que desde entonces se conoce como "El Último Acueducto".

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Credo

Credos religiosos. Fuente Wikipedia.

Desde que se tiene constancia de que el Homo Sapiens tiene algo de "Sapiens", éste ha creído en algo.

En un primer momento los humanos creyeron en el Sol y otros elementos de la naturaleza. Más tarde la religión, al igual que el hombre, evolucionó, y surgieron los dioses (así, en minúscula). El esplendor de Grecia y Roma son testigos de como el hombre "creyó" en un panteón plagado de dioses que tenían los mismos defectos que tienen los hombres.
No contento con esto la civilización siguió avanzando y surgieron los grandes movimientos monoteístas. ¿para que creer en un montón de dioses que tenían miles de defectos pudiendo creer en un único y todopoderoso Dios (esta vez en mayúsculas)?
Durante muchos siglos los seres humanos creyeron en una religión (con la que hubieran nacido) y eso era lo que creían siempre. Es cierto que hubo casos de cambio de creencia pero más bien eran triquiñuelas para evitar la muerte.

Ahora, después de siglos y siglos de evolución, muchos hombre y mujeres, sobre todo en occidente, han dejado de creer... ¿o no? ¿Es posible que la evolución esté siguiendo su camino y esté liberando al hombre de la atadura de la fe? ¿o más bien se está sustituyendo a Dios por otra cosa?
¿Acaso los científicos no han sustituido a Dios por "leyes físicas? ¿Se han fijado en el poder que acumulan y la cantidad de personas que viven por y para LosMercados? ¿Y para El Deporte? (Y me refiero al término que lo engloba todo no al deportista puntual que asciende y desciende cual estrella fugaz).
Deporte. Banca. Ciencia. O, ¿quizás algo aún peor? Twitter. Facebook.

Yo sinceramente creo que el hombre aún no ha evolucionado lo suficiente como para ser capaz de no creer en nada. Por lo tanto la raza, como ente vivo, busca otras deidades en las que poner su fe, atándonos, por culpa de esto, a las bajezas y al horror.

Quizás algún día, el homo sapiens se verá desplazado por el homo non credit, como el neandertal desplazó al cromagnon, y el mundo sea un poquito mejor.

domingo, 1 de agosto de 2010

Máquinas pensantes

Jaime salió de su casa tras darle un dulce beso en la mejilla a su pequeño robot de compañía. A continuación llamó a otra máquina que le llevó desde su apartamento en la 19ª planta hasta el nivel del suelo. Luego, se alejó andando por la calle y, solo fue entonces cuando Greel (su pequeño robot de compañía) perdió el contacto con su dueño.

La pequeña mascota, fue consciente de la inmensidad de la casa y de lo solo que estaría hasta que, doce o trece horas después, su cansadísimo amo, entrase, medio desfallecido, por la puerta. A Greel le encantaría poder hacer más por ellos, poder trabajar por su amo, poder lograr ingresos,conseguir, tanto para él, como para si mismo, una compañera con la que cohabitar...
¡Pero todo eso eran ensoñaciones! Lo único que podía hacer, estando solo, era vigilar que Roomba(r) limpiase bien la casa (cosa que ya hacía sin necesidad de que vigilase) y, luego, pasarse todo el día conectado al ordenador, esperando que Jaime tuviese cinco minutos de calma en su trabajo para conectarse con él.

Cuando Jaime se alejó de su edificio más de un kilómetro, se puso a llorar. Había mentido a Greel. Desde hace un mes Jaime estaba sin empleo... pero no se había atrevido a confesárselo a su mascota electrónica... la quería demasiado.
Por eso, cuando vio que ya todo estaba perdido, decidió irse de allí, vender su apartamento, con todo lo que en él había a una familia que parecía encantadora y, finalmente, llegar hasta el puente más alto de la ciudad en busca de un vuelo que le llevase más allá de donde se puede llegar.

Cuando, solo tres horas después de que Jaime saliese de casa, entró la nueva familia se encontraron todo desordenado. Casi como si un fortísimo huracán hubiera irrumpido en el apartamento. Sin embargo, en el medio de todo, como en un trono de muebles rotos, se encontraba Greel. 
Rápidamente los hijos, al ver la mascota electrónica, fueron hacia ella. Ya sus padres les habían contado que junto con la casa también habían comprado todo lo que en ella había.
Por desgracia cuando el mayor de los niños cogió la mascota, se rompió.
El padre, de profesión mecánico, se acercó por ver si podía hacer algo pero, pronto comprendió que no se podía hacer nada. 
Todos los componentes electrónicos que Greel llevaba dentro se había fundido.

lunes, 28 de junio de 2010

Agua o fuego






El agua y el fuego han cautivado al ser humano desde tiempos ancestrales. Pero ¿que pasaría si un día los dos elementos fueran uno solo?


lunes, 8 de marzo de 2010

Sin penas

A continuación presento otra de mis "recuperaciones" de mi anterior blog. Espero que a los lectores que ya lo conocían les agrade volver a leerlo y que, a lo nuevos lectores, se les ocurran críticas (a ser posible constructivas) que me ayuden a mejorar este tipo de relatos cortos en los que, desde mi punto de vista, la ciencia ficción es solo un instrumento para contar una historia que, creo, es más cercana que lo que a muchos nos gustaría.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Reflexión sobre la ciencia ficción

¿Porqué me gusta tanto la ciencia ficción?
A mi siempre me encantó la ciencia ficción, por lo menos desde que empece a ser un teenager. Ahora, en parte por vaguería y en parte porque tengo una mujer con la que comparto, tan agradablemente, mi tiempo, leo mucho menos. Pero, aún así, no dejo de buscar libros de ciencia ficción para leer ¿algún día?.
Desde que era un niño pequeño mis padres (gracias) me inculcaron el placer y los beneficios de la lectura. Y, como buen niño, lo que más me gustaban eran los libros de aventuras (una cosa es que fuera un gafotas al que le gustaba leer y otra que leyera dramas con diez años)
Sin embargo llegó un día en que calló a mis manos (no sé muy bien si alguien me lo regaló, si me lo compraron mis padres o qué) cayó, repito, mi primer libro de ciencia ficción.
Aunque parezca mentira dicho libro era de una autor español. Jordi Sierra i Fabra. Y el libro en cuestión, una recopilación de cuentos cortos de fantasía y ciencia ficción, se titulaba "La puerta del más allá".
La verdad es que, los cuentos en cuestión, no eran ninguna obra de arte, simplemente eran cuentos imaginativos y entretenidos que sirvieran como lectura de entretenimiento para jovenes de entre 12 y 14 años (la colección de espasa en la que encuadraba el libro era para esas edades).

En cualquier caso me encantó.
Y me gustó tanto (y por eso me gusta tanto la ci-fi) porque cada relato es un derroche de imaginación pero con límites. Es, a diferencia de la fantasía, un mundo en el que tienes que imaginar, no solo lo que quieras contar... sino como es posible que eso suceda. Además, en la mayoría de la ciencia ficción, se une ese derroche de inventiba con finales sorprendes, vuelcos bruscos pero sorprendentes, en el guión y personajes que, más que por su valor o su fuerza triunfan, en muchos casos, gracias a su ingenio y a su imaginación.

Por eso, y porque Asimov es el más grande (y esto es como un axioma), me gusta la ci-fi.

miércoles, 10 de febrero de 2010

100% fiel, 0% amor

- Te quiero. Te quiero como nunca alguien ha llegado a querer. ¿Acaso tu no me quieres? - Suplico él.
- Yo no puedo quererte. No tengo sentimientos.
- Sí que los tienes, ¡joder!
- No es mi intención dañarte pero NO. No los tengo, - y ella, tras una ligera pausa, en la que parecia que lo estuviera analizandolo todo, apuntilló - ni nunca los tendré.

Él, enfadado a más no poder y, también, un poco compungido, se fue hasta la habitación contigua y se puso a teclear en una moderna computadora.
Mientras tanto ella, tan imperturbable como siempre, se quedó, tranquilamente, en la habitación, sin hacer nada de particular, con la mirada perdida en el horizonte.